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sábado, 8 de junio de 2013

Junio - 08 - 2013 La presencia de Dios

En busca de la presencia de Dios


Imagine que una niña de tres años se da cuenta, de repente, que ha perdido de vista a su padre. Imagine su sensación de temor —un sentimiento de peligro y de vulnerabilidad. Pero en realidad, su padre está en la habitación adyacente desde donde puede verla perfectamente.

Al igual que esa niña, nosotros podemos estar acosados por problemas y dominados por el temor, al punto de preguntarnos dónde está Dios. Si somos capaces de apartar nuestra mente de las adversidades y levantar la mirada con ojos espirituales, veremos que Él está y ha estado siempre cerca de nosotros (Dt 31.6).

Lamentablemente, los problemas son como un imán para nuestra atención; se necesita hacer un esfuerzo para quitar nuestra mirada de ellos y fijarla en Dios. No obstante, cuando cultivamos el hábito de buscar la presencia del Señor todos los días, descubriremos que será más fácil hacerlo en una crisis.

El Espíritu Santo está listo para ayudarnos a agudizar nuestra visión espiritual. El mejor momento para practicar esto, es cuando nuestros problemas están bajo control y el nivel de estrés es tolerable. Sin embargo, son esos precisamente los momentos cuando menos buscamos a nuestro Padre celestial.


Tenemos que convertirnos en personas que busquen evidencias de la cercanía de Dios. Podemos buscarla en la creación, en los cristianos con quienes le adoramos y servimos, y en nuestras propias vidas. Con ojos espirituales ejercitados para buscar con afán al Señor, seremos capaces de levantar la mirada y encontrarle, incluso en las noches oscuras de nuestras vidas (Hch 7.55).

viernes, 7 de junio de 2013

Junio - 07 - 2013 Servir a Dios de corazon

El servicio que honra a Dios





En la segunda carta de Pablo a Timoteo, el apóstol le ofrece útiles instrucciones que se aplican a todos los cristianos. Esa epístola es un precioso compendio de lecciones de vida que Pablo había aprendido en su servicio al Señor.

El apóstol sabía que, aunque habían personas que estaban sirviendo al Señor por amor, otras estaban predicando a Cristo “por envidia y contienda”, en vez de hacerlo por motivos puros (Fil 1.15, 17). En cuanto a sí mismo, Pablo dice que desde el comienzo de su vida cristiana, había estado sirviendo al Señor con limpia conciencia (2 Ti 1.3).

Después, al comunicarle algunas directrices en cuanto al servicio que agrada a Dios, le dice a Timoteo: “Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado” (2.4).

Hay, sin duda, cientos de maneras de “enredarse”, pero Pablo le da un ejemplo específico. En el v. 14, le advierte en cuanto a la discusión entre los miembros de la iglesia, pues eso puede llevar a la perdición. También le advierte a Timoteo que evite “profanas y vanas palabrerías” (v. 6), y lo exhorta a desechar “las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas” (v. 23). Pablo resume la idea en el versículo siguiente, diciendo que “el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido”.



¡Con qué rapidez el servicio a Dios se convierte en un debate! A veces, pensamos que la única manera de corregir a alguien de un error es por medio de una fuerte discusión, cuando en realidad, se puede lograr con mansedumbre (v. 25).


By pastor Charles Stanley



jueves, 6 de junio de 2013

Junio - 06 - 2013 La necesidad de discernimiento

La necesidad de discernimiento



¿Se ha preguntado usted alguna vez: Cómo sé que estoy tomando la decisión correcta? Por lo general, no hay ningún pasaje de la Biblia que se refiera en detalle a la decisión concreta que necesitamos tomar —por ejemplo, qué clase de automóvil comprar, qué empleo aceptar, o si trabajar o pasar tiempo con la familia cuando se nos ofrecen horas extras en el trabajo. En vez de prescribir reglas exhaustivas que hablen a cada situación posible en la vida, la Palabra de Dios contiene preceptos e instrucciones que guían nuestra toma de decisiones.

Esto no quiere decir que Dios nos da su Libro y luego nos deja solos. Para ayudarnos a mantenernos en la senda correcta, Él nos da discernimiento espiritual —la capacidad de diferenciar entre la verdad y la mentira, lo correcto y lo incorrecto, lo bueno y lo mejor.

Al cultivar tal discernimiento, invitamos a Dios a involucrarse en todas nuestras decisiones; no hay ningún asunto que sea demasiado insignificante para su atención y ayuda. Un plan que esté fuera de la voluntad del Señor, o incluso las buenas decisiones tomadas sin consultarlas a Él, pueden estorbar su plan de darnos lo mejor que tiene para nosotros.


El discernimiento espiritual nos protege de tomar decisiones basadas en lo que nos parece mejor o nos hace sentir bien. Estamos limitados a cinco sentidos y a nuestras experiencias, pero Dios ve nuestras vidas con un conocimiento infinito. Cuando cultivamos el hábito de obedecer sus indicaciones, nuestros sentidos se ejercitan para distinguir el bien del mal, y maduramos espiritualmente (He 5.14)


By pastor Charles Stanley



miércoles, 5 de junio de 2013

Junio - 05 - 2013 El precio de la falta de oración

El precio de la falta de oración



La oración era una prioridad en la vida del Salvador —el Señor Jesús se mantenía en comunión constante con su Padre. Igualmente, orar es esencial hoy para cualquiera que quiera ser utilizado por Dios de una manera poderosa. En otras palabras, si usted desea andar en el Espíritu y tener una vida santa, el tiempo que pase con el Señor tiene que ser parte de su cotidianidad.

Si permitimos que nuestro tiempo a solas con el Señor deje de ser una prioridad, quedaremos desprotegidos contra el desánimo, la duda y la frustración. Si nos alejamos del Padre celestial y dejamos de tener comunión con Él, comenzaremos a sentir la influencia espiritual, emocional y física de nuestras circunstancias terrenales.

La oración levanta nuestras cargas, de modo que no tengamos que soportar el peso de ellas. Ya sea que nos las dé el Señor para enseñarnos, o nos las impongamos nosotros mismos como resultado de las decisiones que tomemos, Dios nos dice que echemos nuestras cargas sobre Él (1 P 5.7). Llevar una carga que no esperábamos puede afectarnos espiritual, física y emocionalmente.

Los creyentes débiles son blancos excelentes para los ataques del enemigo. Primero, nos ataca con el desánimo. Después, cuando perdemos la esperanza, estamos listos para ser victimas de la duda. El diablo sabe que un cristiano lleno de dudas puede fácilmente ser desanimado. Por eso, le susurra cosas como: “¿Dónde está Dios?” y “¡La vida cristiana no sirve!”


Recuerde que la oración es vital para nuestra supervivencia. Al igual que el Señor Jesús, debemos depender de la oración para obtener dirección.

martes, 4 de junio de 2013

Junio - 04 - 2013 Dios puede utilizar nuestra frustracion

Dios puede utilizar nuestra frustración


Ayer vimos que cuando los deseos carnales y la libertad que tenemos en Dios colisionan, el resultado puede ser frustración, ansiedad e insatisfacción en cuanto a nuestras circunstancias.

Sin embargo, hay un tipo de frustración que Dios utiliza para motivar a sus hijos a marcar positivamente la diferencia en el mundo que les rodea. Esta sensación surge al ser ellos testigos de actos de maldad, de ver la necesidad que existe de compartir el evangelio con los perdidos, o de estar cada vez más descontentos con el deterioro moral de nuestra sociedad. Se produce cuando nos sentimos afligidos por las mismas cosas que afligen el corazón de Dios.

Efesios 4.30 dice que el Espíritu Santo que mora en nosotros puede sentirse “contristado” o entristecido por la maldad que abunda a nuestro alrededor. Cuando esto sucede, experimentamos la sensación de una frustración santa. Quizás esto fue lo que sintió el Señor Jesús cuando vio a los cambistas vendiendo sus mercaderías en el santo templo de Dios (Mr 11.15).

Sin embargo, si no somos cautos, actuar por impulsos puede ocasionar un daño innecesario a los demás y a nosotros mismos. Por tanto, para lograr un cambio positivo, debemos someter todos nuestros sentimientos al Señor. Si nuestros corazones son puros, Él nos revelará lo que quiere que hagamos.


La próxima vez que usted sienta una frustración santa, eleve sus sentimientos al Señor y espere con paciencia hasta que reciba una dirección clara en cuanto a la manera en que debe proceder. Es posible que Él le pida que tome alguna acción, o que interceda rápidamente en oración.

Junio - 03 - 2013 Cuando nos sentimos frustrados

Cuando nos sintamos frustrados



Comúnmente achacamos a circunstancias externas nuestros sentimientos de frustración. Pero las circunstancias, por lo general, sacan a la luz lo que hay dentro de nosotros. Por eso, cuando nos ponemos de mal genio o nos inquietamos fácilmente, debemos examinar nuestro corazón.

Para ello, debemos estar conscientes de dos fuerzas contrarias: los deseos de nuestra carne y la libertad que acompaña a la mano de Dios. Los límites que Él nos ha fijado pueden compararse con la libertad, porque no tienen el propósito de coartar-nos. Por el contrario, la instrucción del Señor nos proporciona paz y dirección. Pero nuestra propensión innata a ejercer nuestra voluntad, puede llevarnos a tomar decisiones imprudentes, y causarnos dificultades y fracasos.

A medida que crezcamos en madurez espiritual, y entendamos que Dios puede eliminar la frustración de nuestras vidas, aprenderemos a valorar su dirección. Es evidente que el apóstol Pablo captó este concepto, porque escribió: “He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación” (Fil 4.11). El hecho de que Pablo tuvo que aprender a tener contentamiento, da a entender que tuvo lugar un proceso que llevó tiempo.


Nuestro mundo no garantiza contentamiento constante. Por tanto, tenemos que aprender a desarrollar fe en el Señor, a fiarnos de su poder, y a tener confianza en su divina voluntad para nuestras vidas. La frustración se esfuma solamente a la luz de su plan para nuestro futuro (Jer29.11). Eso fue lo que le permitió a Pablo arreglárselas en cualquier situación —es decir, que podemos hacerlo “todo” por medio de Cristo, que nos fortalece (Fil 4.13).

domingo, 2 de junio de 2013

Jun - 02 - 2013

Cómo enfrentar lo desconocido
 
La frase “por fe” aparece cinco veces en la breve lectura bíblica de hoy. Básicamente, se nos dice que por fe Moisés sufrió maltratos, emigró de Egipto, celebró la pascua y cruzó el Mar Rojo.
¿Por qué las palabras “por fe” son tan importantes en esta historia? La razón es que la fe de Moisés le permitió unirse a una larga lista de héroes que fueron llamados a seguir adelante en situaciones extremas, armados solamente con su confianza en Dios.
Por supuesto, a veces estos hombres y mujeres admirables —Abraham, Sara, Jacob, David, entre otros— debieron de haber tenido muchas inseguridades y temores. Pero, al decidir poner sus vidas en las manos de Dios y obedecer su llamado, cada uno de ellos pudo hacer cosas grandes y poderosas en el nombre del Señor.
 El camino de la vida puede ser oscuro y desconcertante; puede ser difícil e inquietante, seguir adelante con la linterna de Dios alumbrando solo unos pocos pasos de distancia. Deseamos saber más, queremos ver lo que hay más adelante, y deseamos también tener garantía del éxito.
 Sin embargo, nuestras inquietudes y nuestro temor a lo desconocido, de ninguna manera hacen más pequeño o refrenan a nuestro Señor soberano y omnisciente. En vez de eso, Él desea que cada uno de nosotros avance por fe. Ha prometido que cuando lo hagamos, nos dará la guía que anhelamos (Is30.21).
 
Si usted está siendo llamado en este momento a seguir adelante por fe, pero le preocupa hacerlo, clame al Señor de Abraham, Moisés y David. Él fortaleció a cada uno de ellos, y con toda seguridad le fortalecerá a usted también.